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domingo, 24 de noviembre de 2013

Miradores acristalados.

Miradores acristalados en las fachadas, o de cómo ver sin ser visto. Estas galerías acaban reemplazando a los balcones en voladizo, protegidos por un simple antepecho -la mayoría de las veces forjado- que no disponían de protección frente a las inclemencias meteorológicas ni permitían observar de forma relativamente cómoda lo que sucedía en la calle.

Alicante. Edificio de viviendas en calles Castaños, Gerona y Quevedo.
Arq.: Enrique Sánchez Sedeño, ca. 1900.

Por esta razones, y especialmente después de la generalización de la fabricación en serie de elementos de fundición en la segunda mitad del XIX y, más adelante, con la capacidad de trabajar el hierro dando lugar a todo tipo de piezas y perfiles, el uso de los miradores acristalados en las fachadas de las principales viviendas burguesas, que ocupaban las mejores parcelas del centro de las ciudades principales, acaba por extenderse.

Almería. Palacio de la Diputación Provincial. Calles Reyes Católicos y Navarro Rodrigo.
Arq.: Trinidad Cuartara, 1884.

No obstante, no serían estos edificios de marcado gusto historicista, combinando de modo más o menos armónico recursos procedentes de diferentes estilos pasados que ahora se reinterpretan dando lugar a una moda eclecticista que acabaría por extenderse hasta bien entrados los años veinte del pasado siglo, los primeros en contar con este elemento arquitectónico. En lugares donde los rigores climáticos eran de consideración, como en zonas del norte peninsular, las galerías de madera suponían una solución empleada desde antiguo para resguardarse de la lluvia y al mismo tiempo dotar de luz natural y calor al interior de la vivienda. En muchos lugares donde el aislamiento, los recursos económicos o la tecnología no permitían el empleo de miradores metálicos con facilidad se siguió empleando la madera.

Yecla. Vivienda en calle Hospital, 10. Ca. 1900.

Para ilustrar lo expuesto, seguidamente haré un pequeño repaso fotográfico por aquellos miradores que me he ido encontrando a lo largo de paseos y viajes.

Alicante. Calle San Fernando c/v Alberola Romero. Ca. 1905.
Mirador ferrovítreo en esquina sobre forjado sobre ménsulas.
Antepecho y crestería de forja.

Alicante. Calle Jorge Juan, 19. Ca. 1900.
 Fachada trasera del palacio de los Marqueses del Bosch.
Miradores en madera, vidrio y forja de detalle modernista que organizan
una fachada simétrica.

Alicante. Calle Jorge Juan, 21. Ca. 1900.
Junto al anterior se levanta este antiguo edificio de vecindad,
hoy reconvertido a oficinas municipales, que presenta sendos
miradores en madera, forja y cristal sobre antepecho moldurado.
La cubierta del mirador sirve como base del balcón de la última planta.

Alicante.  Calle Berenguer de Marquina, 21. 1926.
Estos dos miradores de fábrica, superpuestos, se ubican
en el chaflán que conforman las calles Berenguer de Marquina
y Segura en el ensanche alicantino. Su diseño, tripartito, es más
austero que los anteriormente vistos y su traza ya adquiere
un lenguaje entre racionalista y decó como corresponde a la
fecha en que fue proyectado.

Alicante. Calle San Fernando, 44. Arq. Enrique Sánchez Sedeño, 1901.
La fachada del actual Instituto de Cultura Juan Gil-Albert se organiza simétricamente
integrando sendos miradores en los extremos del primer piso sobre potentes ménsulas
con los recursos modernistas empleados de forma repetida por su autor. Una balaustrada
de obra sirve de antepecho a una galería volada de estructura tripartita.

Alicante. Explanada de España, 25. Ca. 1900.
En este otro edificio eclecticista, recientemente sobreelevado,
los miradores se superponen en las dos primeras plantas y repiten
esquemas anteriormente vistos: ménsulas, detalles modernistas
y composición simétrica.

Alicante. Calle Médico Manero Mollá. Hacia 1910.
Miradores ferrovítreos con decoración modernista en
guirnaldas de forja y volutas.

Alicante. Plaza Gabriel Miró, 14. Arq. E. Sánchez Sedeño, ca. 1900.
El mirador central, de fábrica, abalaustrado, está jalonado
de motivos modernistas inspirados en la naturaleza.

Alicante. Plaza Gabriel Miró. Arq.: E. Sánchez Sedeño, 1903.
En este caso, Sánchez Sedeño emplea el metal combinado
con vidrios de colores y forja trenzada. La sillería arenisca
sirve de base al elemento, que se proyecta sobre la calle gracias
a sendas parejas de ménsulas y una clave central.


Alcoi. Calle Juan Cantó, 2. Arq.: J. V. Pascual, 1906.
Dos miradores esquineros para esta antigua vivienda modernista
que, en planta poligonal, se definen mediante un cerramiento de
metal y vidrio. La crestería del remate sirve de antepecho al
balconcillo de la segunda planta.

Alcoi. Av. País Valencià, 31. Arq.: S. Aracil, 1920.
En la reforma de este antiguo palacete se incorporan dos miradores
de obra en el primer piso, de planta pentagonal, protegidos por
antepecho de forja y delimitados por columnas de gusto´
neorrenacentista. Como en otros ejemplos ya vistos, se asientan
sobre ménsulas y su coronación actúa como barandilla de balcones
superiores.

Alcoi. Calle Sant Nicolau, 15. Arq.: J. V. Pascual. 1908.
La Casa de los Pavos es la vivienda modernista más conocida de Alcoi.
La fachada está presidida por un mirador ferrovítreo sobre voladizo pétreo
en la primera planta. De gran desarrollo, el material empleado permite la
inclusión de una gran superficie acristalada.

Almería. Calle Minero c/v Reyes Católicos. Arq.: G. Langle, 1931.
En la Casa Miguel Mateos, encontramos este mirador dividido
en dos pisos y realizado en metal y vidrio. Planta poligonal, de
idéntico desarrollo en cada uno de sus flancos, rematado con medio
punto en primer piso y solución adintelada en el segundo, en un
claro homenaje a la arquitectura del hierro que en la capital
almeriense dejaba un edificio tan significativo como su
estación de ferrocarril, de 1893.



Almería. Puerta de Purchena c/v Regocijos. Arq.: G. Langle, 1925.
Edificio historicista que incorpora dos miradores superpuestos,
divididos en cuatro calles y protegidos por balaustradas. Se cubren
con arquillos de medio punto, cerrando la composición un frontón
triangular decorado con cerámica y rematado por pináculos.

Almería. Calle Arapiles, 8. Hacia 1930.
Mirador metálico sobre ménsulas. Su estilo remite a las galerías
acristaladas modernistas con vidrieras emplomadas de colores.
Las columnitas metálicas, con pequeños capiteles, se prolongan
en el entablamento y en su base están separadas por motivos
geométricos de forja.


En Segovia, miradores como éstos son relativamente
frecuentes en su casco histórico. En realidad surgen
al cubrir antiguos voladizos de forja con finos perfiles
metálicos con sencillos adornos, que en este caso se
reducen a las formas curvas del principal y las
acróteras que sirven de remate.

Segovia. Calle Juan Bravo, 56. Ca. 1900.
En este caso la galería recorre todo el chaflán en altura y
los adornos, de inspiración modernista, se multiplican.
Destaca el primer piso como principal, tanto en vuelo como
en altura, reduciéndose ésta a medida que se asciende.

Palencia. Calle Mayor.
Conforme avanzamos geográficamente hacia el norte peninsular, el empleo
de las galerías acristaladas se generaliza. En este caso podemos observar el
empleo de los miradores de madera en los edificios de la principal vía palentina.


Yecla. Calle Juan Ortuño, 8. F. Pérez Lajara, ca. 1920.
El mirador de madera y vidrio se sitúa en un extremo del
primer piso, que en este tipo de viviendas siempre era el principal.

Yecla. Calle Juan Ortuño, 69. Ca. 1930.
El mirador, en madera y forja centraliza la composición
de la fachada, simétrica respecto al eje vertical. La  labor
de carpintería recoge vagos ecos modernistas.

Yecla. Calle San Pascual, 9. Ca. 1930.
El mirador aparece desplazado del centro de la composición. En metal y vidrio,
de abigarrada decoración en antepecho y columnillas, de sección rectangular.
Se cubre con un entablamento y un frontón escalonado. El elemento constituye
una valiosa pieza de cerrajería.

Aquí finaliza nuestro recorrido por alguno de los miradores que me he ido encontrando en mi vida diaria y mis viajes, si bien los fotografiados han sido muchos más. Quizá en una futura entrega tengamos oportunidad de echarles un vistazo. Hasta la próxima.

martes, 27 de agosto de 2013

Vía verde Alcoi - Agost.

Hoy traigo unas fotografías tomadas ya hace bastante tiempo, concretamente en la primavera del 2006, o año I a. c. (antes de la crisis), en sendas excursiones realizadas a la vía verde que discurre por el interior de la provincia de Alicante aprovechando la plataforma de la línea ferroviaria, que nunca llegó a entrar en funcionamiento, entre Alcoi y Agost, la cual pretendía dar continuidad hasta el mar a la línea que conectaba Xàtiva con Alcoi, uniendo esta última ciudad con la línea que comunica La Encina con Alicante confluyendo con la misma a la altura de Agost (cuya estación hoy también está cerrada). 

La historia de esta línea es, más o menos, como sigue: Durante la época de la Dictadura del General Primo de Rivera, al amparo del llamado “Plan Guadalhorce de Ferrocarriles”, en el año 1926, se empezaron a construir las infraestructuras del ferrocarril de vía ancha entre Alcoi y Agost. Con una longitud total ligeramente superior a los 66 Km. y un presupuesto aproximado de 82 millones de pesetas. La comarca del Alcoià necesitaba y reclamaba un transporte directo y eficaz para llevar sus mercancías hasta el puerto de Alicante, ya que los enlaces por vía estrecha hasta Gandía y Villena resultaban a todas luces insuficientes. Las obras se iniciaron dos años después, emplazándose a tres años para su completa ejecución. Sin embargo, los problemas orográficos de la complicada serranía alcoyana hicieron que la obra se retrasara hasta el año 1932 cuando finalmente quedó ejecutada con todas sus infraestructuras, y a falta sólo del tendido de las vías y de la construcción de las estaciones intermedias entre Alcoi a Agost (Ibi, Castalla, Tibi y Agost). La guerra civil (1936-1939) supuso un frenazo a la finalización de este proyecto pues las prioridades económicas en aquel entonces se encaminaron a la reconstrucción de los ferrocarriles afectados por hechos bélicos, u otros proyectos que estuvieran en una fase más madura de finalización. Aún así, las obras siguieron a un ritmo lento, prosiguiendo por puntos con el tendido del balastro, previo a la instalación de las vías, material que todavía hoy permanece en el paisaje como testigo histórico de un proyecto que no vería la luz. Las obras quedaron finalmente semiabandonadas por falta de medios a pesar de haber estado languideciendo hasta los años 60.


Posteriormente un informe del Banco Mundial con vistas a la concesión un importante crédito para el Estado Español consideró negativa la conclusión una serie de proyectos ferroviarios, básicamente los incluídos en el plan Guadalhorce, a los cuales no se les vio visos de rentabilidad económica por la mayor facilidad y economía de los emergentes transportes por carretera; estas razones determinaron la orden de paralización inmediata de las obras y de esta forma el Proyecto quedó abandonado sobre el terreno. Y, como ya es de sobra conocido, a finales del año 1984 se desestimó definitivamente la reanudación de cualquier tipo de obra en esta vía por el Ministerio entonces competente en la materia, fecha en la que también se clausuran gran cantidad de líneas hasta entonces en explotación comercial pero claramente deficitarias. 

No todo el recorrido entre Alcoi y Agost se encuentra acondicionado. Tan sólo los dos extremos del mismo, entre Alcoi y el paraje de La Canal (término municipal de Xixona) y entre Agost y las faldas del Maigmó. El primero de estos tramos acondicionados parte de la Estación de Agost y llega hasta el puerto del Maigmó, haciendo un recorrido total de 22 km. A destacar de su trazado, además de varios puentes, seis túneles y dos viaductos de cierta consideración, que salvan profundos barrancos secos de naturaleza yesífera. Seguidamente se muestran unas imágenes.



Embocadura de uno de los túneles de la línea, en fábrica de mampostería careada.
Un arco de medio punto realizado con dovelas pétreas da paso al tubo construido
en hormigón.

La línea discurre en sus primeros tramos entre profundos desfiladeros
que adaptan la suave pendiente del trazado a la accidentada
orografía de la zona.

Entre los puntos kilométricos 12 y 13, nos encontramos con el viaducto
del Forn del Vidre, de 140 m de longitud y preparado para vía única. Desde él
se puede incluso divisar la ciudad de Alicante recortada contra el mar.

Construido en hormigón armado con aplacado de sillares calizos en sus puntos
singulares, queda definido por dos grandes arcos de medio punto centrales que
salvan un profundo barranco de naturaleza yesífera.

El otro viaducto de importancia de la línea, construido con técnica mixta (arcos
de medio punto - pórticos de vigas planas), es el del Palomaret, de 200 m de longitud.

Potentes estribos revestidos de piedra caliza sirven de apeo a un colosal
arco de medio punto de homigón. Líneas de pilares gemelos soportan el tablero.

El arco central visto desde el fondo del barranco.

La vía verde discurre a través de túneles (alguno de longitud considerable), desmontes y terraplenes, y animada por un paisaje cambiante (desde los cultivos y las tierras áridas y secas de las áreas orientadas a la costa hasta los densos pinares de las faldas del Maigmó). Para saber más de la misma, tenéis toda la información imprescindible en este enlace.

Y aquí, el recorrido en mi perfil de wikiloc.

El segundo tramo, como decía en la introducción del artículo, parte desde Alcoi y finaliza en la partida de La Canal, en el término municipal de Xixona, después de recorrer diez kilómetros atravesando una cantidad apreciable de accidentes geográficos salvados con habilidad (y suponemos que importante capacidad presupuestaria) mediante túneles (hasta diez), terraplenes, desmontes, puentes y tres viaductos.

Al poco de abandonar el barrio alcoyano de Batoi, nos encontramos con este
airoso viaducto sobre el río Barxell. Dos arcos de medio punto y tres tramos
porticados soportan el tablero, preparado para vía única.

Desde este punto podemos apreciar los pilares (arriostrados
horizontalmente) que conectan el trasdós del arco con el tablero.

Sin embargo, el viaducto anterior queda empequeñecido por éste otro, conocido como de "Les Set Llunes" que salva el río Polop, y que esta formado, como su propio nombre indica, por siete "lunas" o arcos de medio punto. En este caso son arquillos secundarios de medio punto los que, apoyados sobre los arcos principales, soportan el tablero.

Construído enteramente en hormigón y decorado con aplacado simulando
sillares en las aristas de las pilas, salva el río Polop a una altura de 46 m.

Vista de una de las pilas y arranque de los arcos desde el
cauce del río.

El viaducto salva pequeñas terrazas de cultivo junto al río y
una incipiente vegetación de ribera.

El viaducto de Les Set Llunes, de 260 m de longitud, con las últimas nieves
del invierno al fondo.

La línea atraviesa sucesivos cordales montañosos ayudándose de túneles como el de la fotografía, de hasta un kilómetro de longitud. Andando, esto se traduce a estar unos diez minutos bajo tierra.

Interior del túnel más largo, revestido de hormigón y
 de una longitud total de 1013 m.

Finalmente, el otro punto de interés de la línea se encuentra sobre el conocido como Barranco de Sant Antoni, afluente del popular Barranco de la Batalla. Se trata de un airoso arco rebajado que conecta los dos túneles más largos del recorrido.

Dos potentes estribos que contrarrestan los empujes del arco rebajado
que salva el barranco de Sant Antoni.

En este punto discurrimos por el Parque Natural de la Font Roja. La fotografía
está tomada años antes de realizarse los túneles de la autovía A-7, que pasan junto
a este viaducto.

Al atravesar el siguiente túnel, salimos a un área más llana aunque situada a mucha mayor altitud, casi al pie de la Carrasqueta. La línea discurre entre cultivos y manchas de bosque hasta encontrarse con la antigua carretera nacional N-340 (CV-800). Para ampliar la información, podéis dirigiros a este enlace.

Pinchando aquí, aparece el recorrido en mi perfil de wikiloc.

Una excursión altamente recomendable, que puede completarse con la visita a los pueblos y ciudades de estas comarcas interiores de la provincia de Alicante. 

Hasta la próxima.

miércoles, 17 de abril de 2013

El Modernismo en Alcoi.



Detalle Casa de los Pavos.

Hace un par de años que tuve oportunidad de ir a Alcoi para ver la muestra de arte sacro "La llum de les imatges", aprovechando el festivo local de la Santa Faz en Alicante. Era un jueves y Alcoi estaba tranquilo, reposado, como siempre, entre sus barrancos, sus antiguas industrias y sus magníficos edificios de los cuales traigo una pequeña muestra fotográfica.

El Alcoi de principios del siglo XX era muy diferente al actual. Ciudad pujante e industrial, las familias que controlaban los negocios de producción textil y papelera levantaban edificios siguiendo las corrientes modernistas que en Europa desarrollaban artistas como Víctor Horta, Olbrich o los catalanes Puig i Cadafalch y Domènec i Muntaner, además del archiconocido Antoni Gaudí. En Alcoi, el artífice más prolífico será Vicente Pascual Pastor.

Arruinadas aquellas industrias, la ciudad de los viaductos cuenta con un buen puñado de edificios civiles de la época, en un estado de conservación bastante aceptable, en los cuales se puede observar una perfecta integración de las diversas artes al servicio del resultado final. Así es como las labores de cantería, cerrajería, forja, vidriería o carpintería son  etapas indispensables del diseño del edificio para el que el proyectista no deja nada al azar.

A continuación exhibo una pequeña muestra de los edificios a mi juicio más representativos del Modernismo alcoyano, ubicados en el centro de la ciudad, fundamentalmente en las vías de Sant Nicolau, Sant Llorenç o Joan Cantó. Las ordenaré cronológicamente atendiendo a su fecha de construcción:


CASA LAPORTA EN AVENIDA PAIS VALENCIÀ. Autor: Vicente Pascual Pastor, 1904.

Fachada.
Detalle del mirador.
Detalle del balcón del primer piso.

CASA D'ESCALÓ. Arquitecto: Vicente Pascual Pastor, 1906.
La fachada principal es simétrica con respecto a un eje vertical.

Fachada principal a C. Joan Cantó.

Acceso. C. Joan Cantó.

Huecos en planta baja protegidos con labores de forja.

Detalle de balcón lateral en segundo piso y ventanas geminadas en desván. Abajo, miradores esquineros.



CASA EN CARRER SANT NICOLAU, 29. Arquitecto, Vicente Pascual Pastor, 1906.

Balcón en segundo piso y galería de última planta.

CASA EN C. JOAN CANTÓ, 8. Arquitecto, Vicente Pascual Pastor, 1906.

Fachada principal a C. Joan Cantó.

Detalle cuerpo central. Voladizo de primer piso y balconcillos enrasados en el segundo.

CASA EN C. JOAN CANTÓ, 10. Arquitecto, Vicente Pascual Pastor, 1907.

Fachada a C. Joan Cantó y cancela.

Ingreso y calle central.

Módulo lateral de la fachada org por huecos gemelos.

CASA DE LOS PAVOS EN C. SANT NICOLAU. Arquitecto, Vicente Pascual Pastor, 1908.
Quizá la obra más conocida de este arquitecto.


De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Mirador y cuerpo alto de la fachada. Entresuelo. Balcón lateral izquierdo primer piso. Acceso principal (lado izquierdo). Mosaico cerámico de remate en último piso.

CÍRCULO INDUSTRIAL. Arquitecto, Timoteo Briet, 1910.

Fachada principal al carrer de Sant Nicolau. Abajo, a la izquierda, detalle de la carpintería de madera en el acceso. A la derecha, balcón del segundo piso.





CASA EN CARRER SANT JOSEP, 24. Arquitecto, Timoteo Briet, 1910.

Detalle del balcón del primer piso.

CASA EN C. SANT NICOLAU, 4. Arquitecto, Vicente Pascual Pastor, 1910.

Fachada.

Comercio en planta baja.

ANTIGUO PARQUE DE BOMBEROS. Arquitecto, Vicente Pascual Pastor, 1914.

Fachada principal.

Y, para terminar, la famosa Pastelería El Túnel, en el carrer de Sant Llorenç.



Hasta la próxima.