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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Colonización en el Canal de Hellín (I)

De izquierda a derecha, las iglesias de Cañada de Agra (1962), Nava de Campana
y Mingogil (1959).

El Canal de Riegos de Hellín, en la provincia de Albacete, fue declarado de "alto interés nacional para la colonización agrícola" en 1956, apareciendo publicada dicha resolución en el BOE num. 202, de fecha 20 de julio de dicho año. A partir de este momento se hace necesaria la redacción del correspondiente Plan General y de Obras para la colonización de las tierras afectadas por dicha infraestructura, publicándose éste en octubre del año siguiente. Para la puesta en riego de la superficie comprendida en el plan, la Confederación Hidrográfica del Segura contaba con una aportación de caudales cifrada en 1000 l/s, fruto de la compensación que el MOPU había previsto para el municipio de Hellín por la anegación de terrenos fértiles de las vegas del Segura y el Mundo que supondría la construcción de los pantanos del Cenajo y Camarillas. El suministro de agua para riegos se elevó unos 350 l/s al complementarse mediante el alumbramiento de aguas subterráneas.

De esta forma es como el Instituto Nacional de Colonización (organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, creado en 1939 para la reorganización productiva del medio agrícola y el aumento de la superficie regada), comienza con las expropiaciones de las 1.755 Has a principios de 1957. Pertenecían a catorce propietarios, que en su mayoría o bien no las tenían en producción o las dedicaban a un secano de muy bajos rendimientos. El INC, una vez que los terrenos fueron de dominio público, los dividió en lotes de 5 Has que posteriormente repartiría a cada uno de los colonos y comenzó con la construcción de las infraestructuras: Ampliación de la red principal de riegos, construcción de la red secundaria (hasta un total de 140 km de longitud), red de drenaje (115 km), malla caminera para conectar entre sí los núcleos y a éstos con la cabecera municipal y dar servicio a las parcelas (120 km) y los tres poblados: Nava de Campana, Mingogil y Cañada de Agra.

Los dos primeros fueron proyectados por Jesús Ayuso Tejerizo en 1959, si bien el primero de ellos se amplió posteriormente con diseño de José Luis Fernández del Amo, encargado del proyecto del tercero de los poblados en 1962. Aunque los poblados eran la respuesta a una serie de condiciones impuestas por los servicios técnicos del INC para satisfacer las necesidades de los colonos, el proyecto y diseño de estos tres asentamientos urbanos difiere sustancialmente entre los debidos a Ayuso, por una parte, y el correspondiente a Fernández del Amo, por otra.

Planta de Nava de Campana. Jesús Ayuso, 1959.
El poblado, de trazado ortogonal, apoya su dimensión de mayor longitud
 en la carretera, paralela a la cual se dispone el resto de vías principales.

En Nava de Campana observamos un plano de disposición sensiblemente ortogonal, en el que las calles longitudinales atraviesan el poblado de extremo a extremo mientras que las vías transversales se ven interrumpidas por las manzanas centrales de la ordenación. Los equipamientos están dispuestos en el centro del plano, en el extremo Norte, tangente a la carretera. Tanto en este poblado como en Mingogil, obra del mismo arquitecto, no vamos a encontrar separación entre tráfico rodado y peatonal. La única medida que insinúa un uso preferente de las vías longitudinales para los vehículos es la situación de los accesos a los corrales recayentes a las mismas y los porches de entrada a las viviendas en las vías secundarias, con un pequeño antejardín entre las fachadas y la calzada en algunos casos.

Planta de Mingogil. Jesús Ayuso, 1959.
El poblado, de trazado rectilíneo, se divide en dos partes claramente
diferenciadas a ambos lados de una vaguada que actúa como charnela.

En Mingogil se proyecta una disposición similar: vías longitudinales que delimitan alargadas manzanas dispuestas de norte a sur. Sin embargo, en este caso, tanto las vías principales como las secundarias son paralelas entre sí, reduciéndose las calles perpendiculares a una sola vía de importancia en tanto que actúa como charnela y divide al poblado en dos partes, generando al sur del área principal (la que alberga los servicios comunitarios y los espacios ajardinados) una segunda agrupación de siete manzanas dispuesta siguiendo alineaciones SW-NE. La práctica inexistencia de calles ortogonales genera unas vías principales de mayor sección para tráficos rodados y peatonales (con el mismo antejardín delante de las fachadas que habíamos visto en Nava de Campana) y unas calles traseras que únicamente ejercen labor de servicio en tanto que permiten el acceso de los vehículos agrícolas a los almacenes y corrales de cada colono.

Mingogil. Calle secundaria para acceso a las dependencias agrícolas de las
viviendas, organizadas en los testeros traseros de las parcelas.

Los núcleos de colonización se situarían sobre terrenos de secano, pero dando especial relevancia a otros factores como podrían ser el fácil abastecimiento de agua y energía y el desagüe de las mismas para evitar posibles inundaciones; la comunicación directa con la capital municipal y la equidistancia entre los mismos, disponiéndose de forma tal que permitiesen el acceso a las parcelas recorriendo el mínimo trayecto posible. Se tuvieron en cuenta también las necesidades de crecimiento reservando terrenos libres. Mingogil ocupa 30 Has y Cañada de Agra poco más de 24. Nava de Campana es el más pequeño, con apenas 22. Mientras que los dos primeros organizan 80 viviendas para colonos, el último sólo tiene 38.

Mingogil. Escuelas. 

Nava de Campana. Grupo escolar.

Mingogil. Local social.

Nava de Campana. Galería porticada de acceso a los servicios comerciales,
dispensario, oficinas municipales, etc.

Respecto a los servicios comunitarios, el Instituto Nacional de Colonización también exigía una serie de requerimientos mínimos, muy en consonancia con la ideología de la época: servicio religioso (y, de hecho, en el trazado de los pueblos los templos ocupan un lugar de privilegio, ejerciendo sus campanarios el papel de hito reconocible sobre las áreas cercanas), asistencial, asociativo (sindical) y educativo. Tanto Mingogil como Nava de Campana cuentan con iglesia, centro administrativo, dispensario médico y dos escuelas cada uno, separadas por sexos.

Mingogil. Viviendas para colonos.
La fachada pretende romper la monotonía mediante cambios de plano en
porche y balcón de la planta superior, e incorporando diferentes materiales:
ladrillo cerámico en aparejo inglés para planta baja y revocado
en mortero de cal para la superior.

Nava de Campana. Vivienda para colono en esquina.
Balcón volado.

Nava de Campana. Vivienda para colono.
Tipo básico.

Las viviendas para los colonos debían responder, como brevemente apuntábamos antes, a una serie de necesidades derivadas de la actividad productiva. En función de los miembros de la familia, se diseñan diferentes tipos según las piezas con las que cuenten. En Mingogil y Nava de Campana se utiliza un modelo muy similar: las viviendas de los colonos poseen dos plantas y se sitúan en un ángulo de la parcela, de forma que se agrupan con su vecina con el objetivo de reducir costes y al mismo tiempo romper la monotonía que su diseño, racional y sencillo, podría provocar. Todas las dependencias se distribuyen en torno a un patio central, en el que la vivienda ocupa uno de los ángulos y un segundo edificio de dos plantas, recayente a la calle trasera, alberga almacén de aperos y cuadra en su planta baja y pajar en la superior. Un tercer cuerpo une los dos anteriores y organiza la cocina, la cochiquera y el gallinero.


Mingogil. Viviendas para obreros.

Mingogil. Viviendas para obreros. Obsérvese la disposición en hilera
de los edificios, adosados.

Para las viviendas, tanto en Mingogil como en Nava de Campana se utiliza un tipo estandarizado de dos plantas: Porche, salón-comedor, cocina, despensa, aseo y dormitorio en la baja, y dos dormitorios en la primera. La superficie construida, 109 m2, frente a los 600 m2 del total de la parcela. También se utiliza un segundo tipo de vivienda que incluye un dormitorio extra en la planta superior.


Mingogil. Vivienda para maestro.

Nava de Campana. Hilera de viviendas para obreros. Numerosas
terrazas de la planta alta han sido cerradas alterando con ello el diseño
original.

Las viviendas para los obreros difieren de las anteriores en que poseen un tamaño más reducido (dos plantas repartidas en 94 m2 construidos) y apenas disponen de espacios anexos para usos agrícolas. Generalmente se dispondrán en una sola calle y enfiladas, dando frente todas ellas a una única alineación.

Nava de Campana. Iglesia. Alzado principal.

Nava de Campana. Iglesia. Fachada lateral.

El templo parroquial constituye el más destacado de los edificios destinados a equipamientos. En ambos poblados, Jesús Ayuso proyecta sendas iglesias de planta longitudinal, de nave única, con el acceso a los pies y el presbiterio, recto, en la cabecera. Hay que hacer constar que ambos responden todavía a un esquema pre-conciliar, puesto que el Concilio Vaticano II se llevaría a cabo entre 1962 y 1965. Son de destacar los dos campanarios, de volumen prismático y notable esbeltez, que actúan como hito referencial y permiten situar los poblados dentro de su entorno. En el caso de Nava de Campana, la cubierta de la iglesia dota de personalidad al interior de la misma, dividiéndose ésta en volúmenes inclinados alternos que acogen las vidrieras a modo de modernos lunetos generando interesantes juegos de luces y sombras. Por desgracia, la nave original del templo de Mingogil fue derribada hace pocos años debido a problemas de cimentación y en la actualidad se ha reemplazado por un edificio de nueva planta.

Iglesia de Mingogil. Del edificio original sólo resta la torre-campanario.
La nave del templo primitivo fue demolida al detectarse problemas
de cimentación.

Si habéis llegado leyendo hasta aquí habréis comprobado que no he explicado apenas nada de Cañada de Agra. En realidad es el poblado más interesante de los tres y una de las creaciones más relevantes de Fernández del Amo, así que lo consideraremos digno de artículo propio.

Hasta la próxima.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Comercio "moderno"

Comercio "moderno". Y como podéis leer va entrecomillado. La razón es simple: fue moderno en su día, pero ahora ya puede calificarse de un elemento etnológico más de nuestros pueblos y ciudades. Aquel comercio nacido al amparo de los años de desarrollismo de nuestro país, hace más de cuatro décadas, subsiste hoy, en algunos casos, conservando todavía aquella imagen con la que surgió, a pesar de parecernos más propia de los decorados de series de televisión como "Cuéntame como pasó" que de la segunda década del siglo XXI. A poco que observemos, podremos encontrarnos con buen número de comercios que han sobrevivido a periodos cíclicos de bonanza económica y crisis, a aperturas de centros comerciales en las afueras, a peatonalizaciones, a jubilaciones de sus propietarios, a traspasos o a cambios en los usos y costumbres del consumidor entre otras muchas vicisitudes. En las siguientes fotografías me gustaría mostrar una breve muestra de ellos, que no pretende ser exhaustiva, pero sí representativa de una estética y de un lenguaje publicitario expresado a través de formas geométricas, tipografías y materiales concretos en una época en la que la realmente empezó a emplearse la imagen como verdadero reclamo.

Normalmente son las tiendas de moda las que intentan crear tendencia, sabiendo que una imagen llamativa o rompedora puede ser la mejor arma para captar la atención del posible comprador.


Calzados Solny. Calle Mayor, 1. Palencia. Noviembre 2010.
A pesar de su estado actual se puede advertir una cierta preocupación geométrica
en la ordenación de huecos y publicidad, integrando luminarias empotradas y utilizando
la puerta de acceso como segundo escaparate, buscando comunicar el interior
del establecimiento con la vía pública.


Borreguero. Rambla Méndez Núñez, 10. Alicante. Octubre 2010.
En los años 60 y 70 las mejores tiendas de la ciudad se ubicaban en esta
vía. Borreguero es la última de ellas. A destacar la calidad de los materiales
empleados: piedra, maderas bien trabajadas, aluminio, vidrios y una potente
marquesina que se prolonga sobre la acera y permite contemplar bien protegido
 un escaparate envolvente. La iluminación también está bien estudiada.

La Virgen de los Dolores. Mercería ubicada en la calle Santa Florentina 15 (Cartagena).
Más modesta que la anterior, de esta tienda podemos destacar la tipografía de su rótulo
y su escaparate lineal, con gran superficie de exposición. 

Eva Boutique. Calle Antonio López del Oro, Hellín (Albacete).
En este caso es el rótulo publicitario el que capta nuestra atención,
así como el empleo de la palabra "boutique". 

Confecciones Ochando se ubicaba en la calle del Rabal, 6, de Hellín (Albacete).
A pesar de ser una tienda de las de "toda la vida", en la que toda la familia podía salir
equipada para vestir en cualquier ocasión y acontecimiento, la composición en franjas
horizontales de su fachada y el empleo del aluminio y el vidrio como su seña de identidad
no deja lugar a dudas acerca de su adscripción al segundo movimiento moderno que
se desarrolló en España a partir de 1960. El estilo tipográfico de su marca comercial también
es digno de mención.

Un ejemplo parecido, aunque más modesto, es éste de Tejidos Mayjo en
Miguel Fluiters, 22 (Guadalajara). De nuevo aparecen los aplacados de mármol
siempre en colores oscuros y el vidrio sin perfilería en los escaparates.  En
este caso el establecimiento integra también el entresuelo del edificio, algo
que era bastante habitual para separar las secciones por plantas al modo
de los grandes almacenes comerciales.

En ocasiones, el rótulo luminoso del establecimiento contribuye a "hacer ciudad"
y se convierte en un elemento más que reconocible del paisaje urbano. Un ejemplo
muy característico al respecto lo encontramos en esta tienda de calzado para niños
ubicada en la Plaza de Camachos, 12 (Murcia).


Ópticas, joyerías y relojerías, como complementos de moda, también tienen mucho que decir en el campo de la imagen comercial. Y no es de extrañar, puesto que en ellas se suelen vender objetos frecuentemente asociados con el interés por mostrar cierto "status" social. Esta cuestión que hoy día puede parecernos tan banal, quizá no lo era tanto hace unas cuantas décadas.

Joyería Óptica Germán. San Torcuato, 17. Zamora. Ubicada en la calle comercial
más importante del centro de Zamora, esta óptica-joyería vuelve a emplear recursos
modernos, quizá inspirados en otros modelos y dispuestos aquí
sin lograr crear un conjunto del todo coherente.

Gran Óptica. Murcia, Avenida de la Libertad. Uno de los principales valores de
este local es su situación en esquina, que permite una gran superficie expositiva,
en este caso muy bien aprovechada: el interior parece formar parte de la vía pública,
logrando incluso dotar de una aparente ingravidez al resto de plantas del edificio.
Su potente imagen corporativa también dice mucho. Por ello no la han cambiado en más
de treinta años.

Volviendo al Rabal de Hellín, nos encontramos con este rótulo, en esquina
y sobre marquesina, de una conocida marca de relojes. Las marcas comerciales
también son un potente reclamo para los posibles compradores que van
buscando artículos concretos y a menudo suelen prestigiar los establecimientos
que pueden disponer de ellas.


Pero también hay otra clase de establecimientos que, ofreciendo artículos de primera necesidad, no renuncian a la opción de ofrecer una imagen de marca actualizada y singular, alejada de los modelos tradicionalmente asociados a su tipología. Un ejemplo paradigmático lo constituyen las farmacias.

Esta farmacia localizada en la calle Mayor de Albacete, nos muestra orgullosa
su cartelería racionalista, dispuesta sobre un ingreso centralizado con dos pequeños
escaparates curvos que perforan un aplacado mármoreo dispuesto en bandas
horizontales.

Farmacia en Villarrobledo (Albacete), que combina el metal sobre el fondo pétreo
de la serpentina verde. La Copa de Higía característica en la simbología
farmacéutica sostiene , con sus estilizadas formas, el rótulo sobre
el que se dispone una marquesina, también metálica,
que integra la iluminación.


Y ya para terminar, vamos a mostrar unas imágenes relativas a otro tipo de comercios diferentes, en este caso más sencillos, pero igualmente dignos de reseña.

Papelería Eutimio. Calle López Torregrosa, 11. Alicante. A pesar de que el
escaparate no tiene especial interés, su rotunda imagen de marca es suficientemente
reconocible y un referente en el comercio local.

Autoescuela Séneca. Calle Cruz Conde, 24. Córdoba. De nuevo
nos hallamos ante un rótulo comercial llamativo, especialmente
en horas nocturnas cuando está en funcionamiento. Situado
en una de las principales arterias de la ciudad, debe competir
con otros muchos luminosos que reclaman su cuota de protagonismo.

En esta fotografía y en la siguiente se encuentran dos establecimientos
que han tenido que adaptar su uso a los tiempos y acabar vendiendo
prácticamente de todo, ajustando su oferta a la demanda de sus posibles
clientes.

Ambos se encuentran en la principal calle de Sigüenza (Guadalajara), pequeña
ciudad que por un lado debe dar respuesta a su "parroquia" habitual y por
otro a los grupos de turistas que la recorren a diario. Domenech Regalos
es especialmente destacable por su rótulo luminoso, quizá de los años 70
del siglo XX.


Por último, finalizo con un anuncio de hace casi treinta años de una de los principales establecimientos yeclanos dedicados a la moda, actualmente desaparecido, dividida su superficie y ocupada en la actualidad por varias franquicias de ropa. La Giralda fue uno de los grandes del comercio yeclano, junto con Tejidos Selectos, Polo, Promovestir, Nazario o Galerías Yecla, éstos tres últimos también cerrados.

La Giralda, a pesar de modernizar sus instalaciones en repetidas ocasiones
y cuidar al máximo sus escaparates y expositores, siempre mantuvo su imagen
corporativa: la característica fuente de su rótulo corporativo, el color verde y
el dibujo de la torre almohade-renacentista sevillana. El anuncio está sacado
del programa de Fiestas de la Virgen de 1986.

Hasta aquí nuestro repaso por el tradicional, popular, castizo o incluso "retro" (como queráis llamarlo) comercio de los setenta. Hasta la próxima.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Paseo por Albacete (I)

Portada del Casino Primitivo. Julio Carrilero Prat, arquitecto. 1927.
Sí, un paseo por Albacete. ¿Suena raro? Pues quizá no lo sea tanto. Albacete tiene ganada una injusta fama de ciudad anodina, de paso, sin nada interesante que ofrecer al margen de proveerse de navajas de buena calidad y deliciosos quesos. Pero nada más lejos de la realidad. Albacete es una ciudad relativamente nueva, sin monumentos de relevancia, pero que conserva buenas muestras de arquitectura de principios del siglo XX, cuando la localidad, aprovechando su situación estratégica entre Madrid, Valencia, Murcia y Alicante, conoce el surgimiento de una industria de base agraria y un desarrollo comercial sin precedentes que, con los típicos altibajos de posguerra, puede decirse que continúa hasta la actualidad.

Bien es verdad que, como todas las ciudades que han conocido cierta pujanza, los años sesenta y setenta en Albacete acabaron con notables muestras de la Arquitectura local, que fueron sustituidas por bloques de viviendas o de oficinas sin mayor atractivo que el de su propia funcionalidad, pero que arruinaron para siempre la hasta entonces cuidada escala del centro de la ciudad manchega, consolidada a partir de los años 20 por un puñado de arquitectos, que se moverán entre el eclecticismo de influencia francesa, el casticismo y el modernismo, y entre los que podemos destacar a Julio Carrilero, Daniel Rubio o Miguel Ortiz e Iribas.

Albacete es hoy día una ciudad de unos 170.000 habitantes, la más poblada de Castilla-La Mancha. Ciudad cómoda para vivir, bien comunicada y con una gran oferta comercial y de servicios. Su centro neurálgico sigue estando hoy, como hace cien años, en la castiza plaza del Altozano, y de ella partiremos en nuestro paseo, descendiendo por la calle Ancha, antiguo Val General y hoy espina comercial de la ciudad. Comienza a formarse tal como la conocemos en las primeras décadas del siglo XX, cuando se la dota de un sistema de alcantarillado eficaz para canalizar las escorrentías y se amplía su sección, pasando a convertirse en la principal vía urbana en detrimento de las hasta entonces más importantes Mayor o Tinte, perpendiculares a ella en su punto medio. La calle Ancha (así denominada popularmente) abarca dos denominaciones diferentes: Marqués de Molins entre el Altozano y la calle Mayor y Tesifonte Gallego desde ésta hasta el parque de Abelardo Sánchez. 

Las fachadas a Marqués de Molins fueron las últimas en construirse, bien entrada la tercera década del siglo pasado, por ello la altura de sus edificios es mayor que en su prolongación, Tesifonte Gallego, a pesar de que ésta última es algo más ancha. Es evidente que, con las sustituciones edilicias del último tercio del siglo XX, esta característica se ha difuminado al haberse aumentado la densidad de forma ostensible en todo este eje urbano.

En cualquier caso el paseo se hace interesante entre las numerosas construcciones de valor que todavía persisten. Vamos con ellas. El paseo de hoy nos llevará desde el Gran Hotel del Altozano hasta el cruce con la calle del Tinte.

El Gran Hotel, situado en la entrada de la calle Marqués de Molins, fue proyectado
por Daniel Rubio en 1915, en lenguaje modernista. No obstante sus fachadas han
perdido a lo largo del tiempo gran parte de sus detalles ornamentales.

Detalle de una de las ventanas geminadas de la última planta del Gran Hotel.

Cúpula esquinera recubierta de teja vidriada azul y perforada por linterna, en
el chaflán del Gran Hotel.

A partir de aquí diversos estilos se suceden en Marqués de Molins, como
esta severa fachada clasicista del Colegio Notarial, obra de Julio Carrilero Prat
y Manuel Muñoz (1923).

Este edificio de viviendas fue proyectado por Miguel Ortiz en 1922,
por encargo de Alberto Sanz. Composición simétrica, dividida
en tres calles verticales. Ecos modernistas en las labores de forja.

En los años 30 el lenguaje evoluciona hacia modelos más depurados.
Estas viviendas para Fulgencio Martínez son obra de Carrilero Prat (1932).

Carrilero había proyectado años antes (1919) este edificio para
Ángel Buendía, del que destaca el esgrafiado que cubre su fachada
y el mirador poligonal de varios pisos situado en un extremo del
alzado.

Llegamos a la esquina con la calle Concepción y ahí encontramos cuatro edificios de notable factura, entre los que destacamos los dos siguientes:

Templete con chapitel cubierto por escamas cerámicas del edificio para
Julia Gómez Alfaro (1926). Ocupado su bajo comercial por la
 Caja de Ahorros de Valencia, más tarde por la CAM y,
ahora, a la espera de nuevo inquilino.

Este edficio forma pareja con su vecino, también proyectado por Julio Carrilero
tres años antes.

El edificio tiene gran desarrollo de fachada a la perpendicular calle Concepción,
donde su fachada responde a un esquema simétrico, jerarquizando los huecos
mediante pilastras. Una potente cornisa a la manera dórica separa el entresuelo
comercial de las plantas de piso. Se reserva la primera planta para vivienda principal,
quedando las restantes dispuestas para su alquiler.

Conjunto que forman los dos edificios. El de Banesto, para Juan López, obra
de Carrilero y Muñoz en 1923, retoma modelos clasicistas a la manera francesa,
con profusión de molduras, columnas, pilastras y diversidad de recursos empleados
de forma un tanto abigarrada.

Destacan los miradores forjados entre parejas de columnas a la manera dórica.
Los huecos aquí también se jerarquizan mediante el empleo de pilastras y frontones.

La fachada a la calle Concepción, de mayor simplicidad, se encuentra
dividida por pilastras lisas con capiteles jónicos que soportan una cornisa
quebrada sobre la que se asientan los dos últimos pisos.

Detalle de los dos últimos pisos de la casa para Juan López. El último de ellos
con su fachada perforada por óculos.

Fachada a Marqués de Molins, con baja y entresuelo comerciales y cuatro
plantas para viviendas. A destacar la amplia galería central acristalada entre
pilastras jónicas y el remate con una amplia ventana termal.

Contigua a la casa de Juan López nos encontramos con otro gran edificio de viviendas en esquina con la calle Mayor, las casas de José Cabot.

Casa de José Cabot. Miguel Ortiz e Iribas, 1922. Cúpula de tejas
vidriadas azules, nuevamente, sobre el chaflán, resuelto con cubillo.

Detalle de la esquina. Mirador, balcón y cúpula sobre tambor.

Remate del eje de simetría de la fachada principal a Marqués de Molins.

Fachada principal a Marqués de Molins. La estructura metálica, aunque revestida de
piedra, es patente al exterior por la integración de amplios huecos que sólo son posibles
con este sistema constructivo. La simetría es la característica dominante, enfatizada por
un cuerpo de miradores superpuesto que avanza del plano de fachada.

Frente al edificio anterior, destaca uno de los escasos inmuebles racionalistas de Castilla-La Mancha, y desde luego el más interesante, el edificio Legorburo.

Rótulo corporativo de la antigua ferreteria. El comercio permanece vacío a la espera de
inquilino. Numerosas franquicias estuvieron interesadas en el mismo, sin que fructificaran
las negociaciones, al parecer, por la restricción municipal para hacer obras en su interior.
Se trata de un edificio catalogado.

El edificio Legorburo, a caballo entre el expresionismo de raíz alemana y el art decó perceptible
en sus detalles decorativos, es obra de Baldomero Pérez Villena y José Luis García Pellicer. Aunque
se proyectó en 1932, su construcción finalizó bien entrada la década de los cuarenta.
Llegados a este punto de la calle Ancha en su confluencia con la calle Mayor (las conocidas como "Cuatro Esquinas") su denominación oficial pasa a ser Tesifonte Gallego. Y paralelo a esta vía, conectando asimismo las calles Mayor y Tinte, encontramos el Pasaje de Lodares, característica galería comercial cubierta proyectada por el arquitecto valenciano Buenaventura Ferrando Castells en 1926 por encargo de Gabriel Lodares.

Fachada del Pasaje a la calle del Tinte. La entrada al mismo se
realiza por el acceso central, protegido por cancela metálica.

Detalle de uno de los miradores poligonales, abalaustrados y soportados
por columnas entorchadas con capiteles corintios.


El Pasaje organiza viviendas en los pisos superiores y comercios
en las plantas bajas.

Miradores hacia el interior del pasaje y cubierta ferrovítrea.

Cancela de acceso al pasaje desde la calle Mayor. Al fondo,
la salida a la calle del Tinte.

Acceso a uno de los comercios del pasaje, flanqueado por sendas columnas
de capiteles jónicos.

Finalmente, volviendo a la esquina de la calle Ancha con la del Tinte, se encuentra situado este edificio de inspiración casticista en sus esgrafiados y aleros de cubierta, proyectado por Julio Carrilero y Manuel Muñoz en 1922 para Filiberto Cano, y hoy ocupado por BBVA.

Es un edificio de aspecto macizo, con un mirador prácticamente
enrasado a fachada en el chaflán que sirve de base al balcón
de la segunda planta. Huecos jerarquizados, adintelados o con
arcos de medio punto.

En la fachada a Tesifonte Gallego, el acceso principal se remarca
con la inclusión de un mirador cóncavo entre pilastras al que se
superpone un balconcillo recercado por moldura de amplio desarrollo
y dovelaje radial rematada por flameros laterales y pináculos.



Aquí finaliza nuestro primer paseo por el centro de Albacete. Os espero en la próxima.