sábado, 19 de octubre de 2013

Postales de Yecla.

El artículo de hoy vuelve a tratar sobre Yecla. Sin embargo, en esta ocasión traemos unas cuantas postales fechadas entre los años 60 y 80 del pasado siglo XX, en las que se muestran los cambios que iba experimentando la polvorienta y aislada ciudad que era al comienzo del periodo (de fuerte carácter, según dicen quienes han escrito sobre ella, tan alejada de la estereotipada imagen murciana) y que poco a poco la iban a ir convirtiendo en lo que es ahora. Calles todavía en muchos casos sin asfaltar o sin iluminar, edificios bajos, horizonte rural de campos cultivados sin apenas construcciones y nuevos barrios que irían surgiendo al ritmo al que se desarrollaba la industria del mueble, lo único que logró frenar la despoblación que la hizo perder más de siete mil habitantes entre 1940 y 1970.

Las imágenes, al igual que en el resto de ciudades y pueblos en las que se editaban postales, muestran por una parte lo más típico de la localidad en cuanto a monumentos o espacios urbanos y por otro lado las escasas muestras de desarrollo que iban surgiendo de forma un tanto improvisada, pero de las cuales sin duda sus habitantes se sentían de sobra orgullosos: nuevas industrias, nuevas barriadas...

Comenzamos mostrando imágenes generales de la ciudad. Las diferencias con la Yecla actual son más que evidentes; en la primera de las fotografías especialmente se observa cómo la trama urbana finaliza de forma nítida respetando la exigua huerta todavía cultivada por entonces.

Yecla desde el cerro del Castillo. Editada en 1969. Sobre un mar de tejados pardos tan solo
destacan las moles de las iglesias Vieja y Nueva, la torre del Reloj y algunos edificios de viviendas
en construcción, los primeros que alterarían de forma notable la escala urbana con su implantación
entre inmuebles de dos y tres alturas.

La misma fotografía anterior pero incorporando dos imágenes del jardín municipal,
con la fuente a la izquierda y el templete de la música a la derecha.

Yecla a principios de los años 80. La trama urbana se ha poblado de edificios de viviendas,
y han surgido nuevos barrios sobre la antigua huerta, como el Barrio del Sol junto a la
Feria del Mueble. Las industrias comienzan a poblar de forma improvisada los márgenes
de las carreteras de Caudete y Villena (centro y derecha de la imagen).

Las calles yeclanas ofrecían un aspecto diferente al que muestran en la actualidad. En el casco viejo el asfalto y la iluminación nocturnas eran prácticamente inexistentes, y las viviendas poseían unas condiciones de habitabilidad bastante limitadas. El centro urbano, que concentraba entonces como ahora la mayoría de las actividades terciarias en sus amplias y largas vías, no padecía el tráfico a motor actual puesto que los vehículos a dos ruedas, tanto bicicletas como motos, eran los medios de locomoción más utilizados.

El llamado Arco de los Reyes Católicos y la torre renacentista
de la Iglesia Vieja de la Asunción quizá sean, aún hoy, una de las
imágenes más reconocibles de Yecla. Podemos ver en la postal, de
principios de los 60, casas de dos alturas con pequeños huecos
para minimizar los efectos de clima, pavimento de tierra apisonada y
ausencia de alumbrado público. A destacar el luto de las señoras,
algo tan habitual por entonces.

Otra postal de la calle Iglesia con sus antiguas
fachadas encaladas y sus cubiertas de teja de cañón.

A medida que descendemos hacia la parte más llana de la ciudad, los espacios se hacen más amplios y muestran una mejor imagen, aunque no pueden esconder la falta de inversión que por entonces padecía la población, ya que los Ayuntamientos prácticamente no disponían de recursos más que para gestionar las necesidades más básicas. Estas limitaciones comenzarían a cambiar con las primeras corporaciones democráticas y el cambio en los sistemas de financiación y gestión de la recaudación.

La Plaza Mayor, que hasta 1979 llevaba el nombre del general Queipo de Llano,
era un improvisado aparcamiento en superficie. Su prolongación hasta la Iglesia Vieja
(García Morato, hoy Concejal Sebastián Pérez), mantuvo el aspecto que muestra
en la foto, con el mercado asomando a la derecha, hasta 1998.

El Ayuntamiento, construcción renacentista de hacia 1535 con su torre de finales
del XVII, en una imagen posterior a 1982 (aparece a bandera autonómica). La
reurbanización de la plaza con la instalación de la "Fuente de los Leones" fue
la primera actuación de la corporación salida de las urnas en 1979, que también
restituyó, tanto a la plaza como a muchas otras calles, sus nombres tradicionales.
El Ayuntamiento albergaba en sus bajos la comisaría de Policía Local.

Las calles Corbalán y San Francisco siempre han sido el centro de la vida yeclana, esa arteria característica con la que todo pueblo cuenta, en la que es imprescindible dejarse ver y ser visto. Entonces y hoy, sus locales siguen siendo los más cotizados, a pesar de la extensión de la actividad comercial a las calles aledañas, especialmente las del Niño y Hospital.

Calle Martínez-Corbalán en los primeros 80, con el pavimento colocado
hacia 1979. La calle recupera su nombre ese mismo año tras haber estado
rotulada como "José Antonio". Esta vía une la Plaza Mayor con la
Basílica de la Purísima.

La misma calle una década antes: pavimento de grandes adoquines de
piedra y el primer bloque de ocho alturas que asoma a la izquierda.
La mayor parte de estos edificios ya no existe. Por la cantidad de
público puede tratarse de un miércoles de mercado por la mañana.
El mástil indica la situación de la primitiva oficina del INSS.

Bajando en nuestro recorrido llegamos al Atrio de la Purísima, lugar desde el cual parte la numeración de las calles de Yecla, y donde se asienta el principal templo de la localidad, levantado entre 1775 y 1868 y conocido popularmente como Iglesia Nueva, en oposición a la Iglesia Vieja de la Asunción, que perdería su condición parroquial con la inauguración de este nuevo edificio.

Las farolas y los setos hace tiempo que fueron sustituidos
por las socorridas fernandinas y las losas de granito. En esta
imagen de los sesenta aparece el atrio con su pavimento
colocado en 1957, reemplazado en 1995.

Cruce de las calles Colón y San Francisco (a la derecha), a la altura de la
Cruz de los Caídos, cuyas farolas asoman a la izquierda. Las moreras son las
protagonistas de una calle en la que apenas hay vehículos aparcados y la
zona azul es algo impensable.

Bajando por la calle San Francisco, que conecta la Basílica de la Purísima con el antiguo convento franciscano desamortizado en 1835, llegamos hasta el actual jardín municipal y sus dos espacios contiguos: la Glorieta o jardín, junto al Teatro, y el Parque propiamente dicho, con el palomar, en la zona baja.

Jardín Municipal con la fuente y el monumento a Azorín bajo su cedro del Líbano.
A la izquierda asoma la cúpula listada de la Purísima (imposible de ver hoy desde
ese punto), y a la izquierda la llamada "Torre de Yecla", edificio de diez
pisos levantado a mediados de los 60.

En esta otra toma se aprecia, a la izquierda, el antiguo templete de la música
que, con los parterres que lo rodeaban, separaba el jardín del nivel inferior, el
parque de las palomas.

El templete de la música desde el Parque. Al fondo, la calle San Francisco
sube hacia el centro de la población dejando a un costado el Teatro Regio
y la Sociedad Recreativa de Cazadores.

El Parque gira en torno al Palomar levantado hacia 1936 según diseño de Teófilo Villanueva. Cada remodelación de su entorno le ha ido restando elementos: primero las ramas que salían de la base y posteriormente el lago que lo rodeaba, con la última y desafortunada intervención llevada a cabo en el año 2002.

El Palomar rodeado de los chopos que todavía hoy subsisten.

Tras el Palomar puede verse todavía el antiguo kiosco modernista
desaparecido en la actualidad.

El Palomar, situado en el centro del hoy llamado Parque de la
Constitución, y del Generalísimo cuando fue editada esta postal.

Antes comentaba que las postales no sólo muestran las imágenes más características de las ciudades, sino también los elementos que definen un desarrollo tan exiguo como deseado por entonces.

En Yecla la Feria del Mueble había surgido en 1961 como respuesta ante la falta
de ventas. En 1968 tuvo que inaugurar un nuevo edificio en la zona baja
de la población, que inmediatamente ejerció el papel de polo de atracción
para nuevas construcciones industriales y residenciales a su alrededor.

La ciudad seguía extendiéndose a golpe de cuadrícula ocupando los
terrenos libres entre el casco urbano y la antigua estación de vía estrecha.
La iglesia de San José se levantó en 1964 para dar cobertura a la feligresía
de la zona.

Y, cómo no, en la Yecla de la época, no podían faltar las postales dedicadas a sus imágenes religiosas más populares y veneradas:

La Virgen de las Angustias, un Viernes Santo cualquiera
entre el Ayuntamiento y el Mercado. La imagen, declarada
BIC desde 2002, es obra de Francisco Salzillo, de 1763, una de
las escasas muestras de arte religioso conservadas en Yecla
anteriores a 1940.

La Virgen del Castillo, Patrona de Yecla, en una postal
de hacia 1970. La imagen, del alcoyano Miguel Torregrosa,
 reemplazó en 1941 a otra talla de vestir, quemada en 1936
 y anónima de principios del XVIII.

Y hasta aquí, por el momento, el paseo por las postales de una Yecla que comenzaba a mostrarse en color. Hasta la próxima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario